Fueron muchos viajes con él desde Zaragoza: al pueblo, a pueblogrande-cuidadpequeña todos los días, a los pueblos colindantes de éste, a Soria a ver un partido de la UDS y a Portaventura como viaje más largo (donde dijo definitivamente que si lo sacabamos más a viajes de ese calibre, nos iba a regresar a casa nuestra santa madre, porque él se negaba), pero hace un mes, salió aquella oferta del gobierno tan apetitosa :”2000 euros menos si te compras un coche que blablabla, blablabla....”. Reuniamos las condiciones, teníamos algo de pasta ahorrada... y buscamos varios modelos por internet. Total, que a la semana siguiente de pensarlo, estabamos eligiendo al nuevo miembro de nuestras vidas: otro opel corsa (si, ya sé que parecemos muy de ideas fijas, pero es que cuando lo vimos nos gustó más que otros). Y un mes más tarde, después de muchos esto-y-lo-otro con el concesionario.... Lo tenemos entre nosotros! Os presento a “la flecha plateada”.

Con el nuevo, pues estamos enchochaos. Charlie pregunta por él (y entre nosotros, tiene más mono de conducirlo que un heroinomano de chutarse) cada vez que hablamos por teléfono y yo, pues me asomo cada poco tiempo a la ventana a ver si esta como lo he dejado.
Y como dicen “mis yayas”: ahora que lo disfrutemos con salud y hasta que se haga tan viejo como el otro (por lo menos)